investigan por presunta mala praxis a dos médicos tras la muerte de una joven en el Hospital Snopek

El Ministerio Público de la Acusación (MPA) avanza a paso firme en la investigación de la trágica muerte de Yamila Chávez, una joven de 28 años y madre de dos niños, ocurrida el pasado domingo en la guardia del Hospital Carlos Snopek, ubicado en el populoso barrio de Alto Comedero. La Justicia tiene bajo la lupa a por lo menos dos profesionales de la salud que atendieron a la víctima y cuyas situaciones procesales podrían agravarse de forma inminente bajo la sospecha de un diagnóstico erróneo fatal.
Según confirmaron fuentes vinculadas a la investigación, la fiscalía a cargo de la causa se encuentra a la espera de los resultados finales de la autopsia. Una vez que se crucen los datos forenses con el historial clínico de la víctima, se prevé la imputación formal de la médica clínica identificada como Dra. Stella M. y del ginecólogo y obstetra, Dr. Juan M.
Una insólita derivación al área de psicología
De acuerdo con la reconstrucción del hecho basada en los registros del nosocomio, Yamila ingresó a la guardia del Hospital Snopek alrededor de las 11:00 de la mañana del domingo manifestando un intenso dolor en la zona abdominal. El personal de enfermería la recibió en primera instancia, le tomó los signos vitales (presión arterial y ritmo cardíaco) y derivó el cuadro de situación a la médica clínica de guardia, la Dra. Stella M.
Tras realizarle un examen físico superficial, la profesional diagnosticó que la paciente presentaba “irritabilidad por dolor abdominal”. Sin embargo, en lugar de ordenar estudios de imagen o de laboratorio para precisar el origen del dolor, decidió derivarla al departamento de psicología del propio hospital.
Allí, el profesional psicólogo que la recibió volvió a asentar en la ficha médica el diagnóstico de “irritabilidad por dolor abdominal”, sumando además la etiqueta de “trastorno neurótico”. Bajo este cuadro presuntivo, la joven madre quedó alojada en la sala de observación durante un lapso de seis horas, hasta cerca de las 17:00.
El trágico desenlace en el quirófano
Hacia el final de la tarde, el cuadro de Yamila se tornó crítico. Al notar que la paciente ya no respondía a los estímulos y que su ritmo cardíaco había descendido de manera alarmante, el personal la trasladó de urgencia en silla de ruedas hasta la sala de maternidad.
Fue en ese sector donde un médico ginecólogo constató de inmediato la verdadera causa de su dolencia: Yamila cursaba un embarazo ectópico (un óvulo fertilizado implantado fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio, que constituye una emergencia médica por riesgo de rotura y sangrado masivo).
Advertencia médica: Un embarazo ectópico no es viable y representa un peligro de muerte inminente si el embrión rompe los tejidos, provocando hemorragias internas fulminantes que se manifiestan con dolores pélvicos agudos y desmayos.
La joven fue ingresada de urgencia absoluta al quirófano. Al abrir la cavidad abdominal, los cirujanos se encontraron con un escenario catastrófico: cerca de cuatro litros de sangre acumulados en el abdomen. El masivo shock hipovolémico (pérdida severa de sangre) desencadenó un paro cardíaco. A pesar de que el equipo médico le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) durante más de media hora, Yamila falleció en la mesa de operaciones.
Pruebas clave y reclamo familiar
Los allegados y familiares de la víctima denunciaron públicamente el abandono y la negligencia sufrida en el hospital, afirmando que Yamila murió desangrada por dentro debido a la impericia de los primeros médicos que la atendieron.
Por estas horas, la fiscalía aguarda la entrega del informe forense post mortem, al tiempo que citará a declarar a todo el personal que prestó servicios en la guardia ese domingo y a la pareja de la joven, quien la acompañó y fue testigo de la progresiva descompensación de la víctima hasta su ingreso al quirófano.
Fuente: www.lavozdejujuy.com



